Un hombre fue llevado bastante enfermo hasta la sala de urgencias de un hospital. Dentro de este moderno local de atención medica que estaba atiborrada de todos los aparatos y enseres necesarios para la atención de la salud física, ya lo esperaba un grupo de -especialistas listos para cualquier imprevisto que surgiera; había médicos urgenciólogos, enfermeras especializadas, alteros de medicamentos, aparatos funcionando, una plancha dispuesta con todo lo necesario en el centro... Y más al fondo una puerta abierta en donde se podía apreciar una escalinata intensamente iluminada y en el piso, antes del umbral, un cesto de basura.
Conforme introdujeron al hombre en la camilla fue levantado en vilo y puesto sobre la fría plancha a la que sintió como hiriente hielo. Inmediatamente después le colocaron todo tipo de agujas, tripas y tuberías por todo el cuerpo y mientras prácticamente sobre él se hacían toda suerte de cosas, le voltearon la cabeza sobre un costado y quedo con la vista fija sobre el fondo de aquella sala, y de nuevo observó la puerta que tenía la escalera iluminada asasmente, y por fuera el oscuro bote de basura. Ahora los pudo observar con detenimiento y alcanzó a ver en cada uno de ellos algo escrito.
Mientras que aquel personal le hacía y le tornaba cualquier clase de peripecias, le invadió un suave y dulce sopor que no pudo explicarse y, acto seguido comenzó a escuchar cada vez mas lejos la voz de médicos y enfermeras y ese molesto y agudo “bip, bip”, de los aparatos que de seguro tendría conectados a su cuerpo. Ya con mayor tranquilidad se dispuso a ver de nuevo aquellos letreros procediendo a darles lectura.
El letrero de la puerta estaba encabezado por la palabra “salvos” y enseguida se leía: Mt. 24:13 “mas el que persevere hasta el fin, este será salvo”.
Volteo de pronto al cesto de basura del piso, en donde bajo la expresión “no salvos” se leía: Mt. 7:23 “y entonces declarare: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad”.
El darse cuenta del contenido de ambos letreros le estremeció el alma. -en estos momentos nadie se puede engañar a si mismo- se repetía. Al fondo, muy lejos y con apagado eco escucho: -“hicimos lo posible, avisen a sus familiares”-.
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Aquí cabria pensar si la anterior historia debe o no tener como final la palabra “continuará...” Los salvos van a la luz, pues el Señor ya tiene preparada la morada celestial reservada como herencia a quienes, como dice el apóstol Pedro en su primera epístola universal cap. 1, versículos 4 y 5 “..reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación...”
Por contraparte, el símbolo manifiesto del cesto oscuro es para los no salvos; aquellos que por cualquier cantidad de circunstancias, al no aceptar la oferta de salvación del Señor como lo dice el Judas en su carta, en el versículo 13, se convierten en “...estrellas errantes, para las cuales esta reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas.”
Para el personaje de la historia solo había cinco pasos de la plancha a la puerta de salvación; cierto, también eran cinco pasos hasta el bote oscuro de los ‘no salvos’. En nuestra existencia, igualmente encontramos cinco pasos que hacen la diferencia entre la salvación o la condenación eternos. La palabra de Dios manifiesta en las sagradas escrituras nos aclara cada uno de esos cinco pasos, la diferencia estriba en obedecerlos o no; a saber:
1) oir la palabra de Dios,
2) creer en ella de todo corazón,
3) arrepentirse del pecado para iniciar una nueva vida;
4) confesar a Cristo Jesús como Señor de tu vida; y
5) bautizarse por inmersión, que es la forma correcta, en el nombre (la autoridad ) de Jesucristo para recibir el Espíritu Santo y el perdón de sus pecados.
Si lo puedes llevar a cabo; es decir, si realizas estos cinco sencillos pasos y después de ello te conservas fiel a nuestro Señor y Dios, en el nombre de su unigénito Cristo Jesús, ten por seguro que la salvación es tuya. ¿qué otra cosa puede haber más importante para tí mismo, que tú mismo?, que tu salvación. Recuerda lo que dice Mateo en el capitulo 6, versículo 33 de su evangelio:
“mas buscad primeramente el reino de dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
Tú no estás solo si algunas veces estás dudoso de la exactitud de la Biblia. Como el mundo alrededor nuestro, la Biblia está marcada por elementos de misterio. Jesús prometió enviar ayuda divina a aquellos quienes quieren conocer la verdad acerca de él y su enseñanza. Como figura central de Nuevo Testamento, El dijo: “El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. ”. Juan 7:17.
Una clave importante para entender la Biblia es que ella nunca pretende solamente atraernos a si misma. Cada principio de las Sagradas Escrituras nos muestra la necesidad del perdón de Cristo. Ellas nos muestran por qué necesitamos dejar al Espíritu de Dios vivir a través de nosotros.
Las siguientes son diez buenas razones para anclar tu confianza en la Palabra de Dios y creer que su mensaje está vivo y es para salvación.
1.- SU HONESTIDAD.
Las Sagradas Escrituras muestran su propósito sin ocultarlo y está al alcance de aquellos que crean en el unigénito Hijo de Dios. Jn. 3:16; 5:39-40; 2 Tim. 3:14-15; 2 Pedro 1:19.
2.- SU PRESERVACIÓN.
La Palabra de Dios se ha cumplido, se cumple y se cmplirá al pie de la letra . Sal. 119:89; Is. 40:8; Mt. 5:18; 24:35; Mr. 13:31; Lc. 16:17.
3.- CLAMA POR SÍ MISMA.
Siendo Palabra de Dios, la consecuencia a la obediencia de la misma será la purificación de nuestras almas, y el renacer de simiente incorruptible. 2 Pedro 1:20-21; 1Pedro 1:22-25.
4.- SUS MILAGROS.
En el Antiguo Testamento hay innumerables y diversos milagros o hechos extraordinarios que bien podemos decir que la mano de Dios obró en todo momento a favor de su pueblo escogido. En los Evangelios, el Señor Jesús. En Marcos 16:15-18 se habla de señales específicas que los apóstoles llevarán a cabo a la perfección. En Hebreos 2:1-4 se dan por terminadas estas señales cuyo propósito era confirmar la Palabra de Dios en ellos y para dar testimonio a las naciones. Vea también Hechos 2:22; y 2ª Corintios 12:12. De aquí en adelante no se mencionan más milagros sino exhortaciones a esperar con fidelidad la Segunda venida de Cristo.
5.- SU UNIDAD.
Cuarenta diferentes autores escribieron por un periodo de 1,600 años formando los 66 libros sagrados. En adición a esto un periodo, llamado intertestamentario, de 400 años de silencio separan los 39 libros del Antiguo Testamento, de los 27 libros del Nuevo Testamento. Aún, desde Génesis hasta Apocalipsis, ellos cuentan de una sola historia, Dios amando al mundo y mostrando su poder. Alguien comentó que si se pusiera a 10 escritores y se les diera el mismo tema a tratar diferenciarían el uno del otro tanto que parecerían temas diferentes, Dios mantuvo su plan inamovible a través de los escritores que él escogió.
6.- SU PRECISIÓN HISTÓRICA Y GEOGRÁFICA.
Todos los nombres, de personas y lugares, así como eventos acontecidos han sido y seguirán siendo comprobables por medio de la Historia Universal, la Historia propia de cada país contemporáneo al mundo bíblico, así como lo Atlas o Mapas a los cuales toda persona tiene acceso, es cierto, algunos lugares han cambiado de nombre, pero por la referencia bíblica es fácil de ubicar los lugares en algún Mapa.
7.- SU RESPALDO POR CRISTO.
En tiempos de tentación personal, enseñanza pública y sufrimiento personal, Cristo hizo claro que él creyó en el Antiguo Testamento más que una tradición nacional, Mt. 4:1.11; 5:17-19. A sus connacionales dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;
y no queréis venir a mí para que tengáis vida”. Juan. 5:39, 40.
8.- SU EXACTITUD PROFÉTICA.
Lo central de la profecía del Antiguo Testamento fue la promesa del Mesías quien perdonará a la gente de todos sus pecados y eventualmente, como lo indica el Nuevo Testamento, traerá juicio y paz a la humanidad.
9.- SU SUPERVIVENCIA.
Los escritos de Moisés fueron hechos 500 años antes de las escrituras hindúes tempranas. Moisés escribió Génesis 2,000 años antes de que Mahoma escribiera el Corán. Durante esta larga historia, ningún otro libro ha sido amado u odiado como la Biblia. A saber, es el libro más vendido y desafortunadamente el menos leído y entendido. Mientras que millones de títulos van y vienen, la Biblia es todavía el libro con el cual otros libros son medidos.
10.- SU PODER PARA CAMBIAR VIDAS.
Los diez mandamientos han sido una fuente de dirección moral a incontable número de personas. Los Salmos de David han ofrecido confort a tiempos de problemas y pérdida de seres queridos. El Sermón del Monte ha dado a millones un antídoto para el orgullo obstinado y el legalismo soberbio. La descripción que Pablo da del amor en 1ª Corintios 13 ha suavizado corazones.
Así decimos con el apóstol Pablo: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”. Romanos 1:16.